En ese escenario fabuloso de color y tranquilidad que es la playa, nos encontramos como en una feria de día que nos dibuja todo tipo de luces y sombras.
Aquí aparecen algunos cuerpos en su esplendor y otros en absoluta tristeza, porque la esbeltez y la delgadez es muy apreciada por esta sociedad de estereotipos, sin embargo condenamos sin piedad la gordura y flacidez.
Cuando vemos a una chica, digo chica porque parece que con los chicos esta sociedad es más condescendiente, si por un momento pensáramos en todo el sufrimiento que puede haber en el interior de esa persona, haríamos un tiempo de espera antes de juzgar.
Y deberíamos hacer un esfuerzo para mirar esas caras a veces de tristeza y absoluta resignación que muestran una situación que estas personas no
han elegido y que tienen que asumir debido a las circunstancias que a cada uno nos reparte la vida.
Si miramos en nuestro interior y
nos preguntamos si nosotros estuviéramos condenados a una situación de ese tipo, como apreciariamos un momento de comprension, como seres humanos que somos, si al menos atisbaramos en ese momento, el sufrimiento y dolor que se esconde en tanta soledad, nos fundiriamos con ellos en un abrazo de apoyo y comprensión.
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