Hola me llamo Aurora y me gustaría que este correo fuera
público así como la respuesta que tenga a esta consulta, ya que creo que tanto
lo que voy a decir como tus recomendaciones serán útiles para casos como el
mío, que sé que serán comunes a otras
personas y podrán verse reconocidas en situaciones como la mía.
Me casé joven con un hombre al
que conocí porque era novio de una amiga mía.
Por desgracia esa amiga falleció de una enfermedad degenerativa, y al
tiempo, después de unos cinco años prácticamente sin vernos, coincidimos en una
casa de amigos comunes. Empezamos a hablar, y de repente nos vimos paseando al
amanecer por la playa. Todo fue rápido pero intenso, así que decidimos vivir
juntos, Él tenía 40 años y yo 34, al año de estar conviviendo tuvimos a nuestra
hija Carmen que ahora tiene diez años. Económicamente estamos bien porque
trabajamos los dos y aparentemente somos una familia feliz. Y digo
aparentemente porque el tiene un problema y es que persigue la perfección por encima de todo. Al principio
de convivir con él pensé que poco a poco podría cambiar y ser más tolerante con
los pequeños errores que se cometen en la rutina diaria. Pero cual fue mi
sorpresa, que no ha sido así, sino todo lo contrario, es como si estuviera
pendiente de los errores que cometo para reprochármelos, y lo que hago bien
como si le pasara desapercibido, no encuentro una palabra de halago en él., y
sin embargo dice que me quiere mucho, yo no entiendo que clase de querer es
ese, pero mi gran preocupación es mi hija a la que está empezando a inculcarle
también el tema de un forma que la niña prácticamente no quiere salir, esta
obsesionada con los deberes de clase y con las notas, porque él le dice que
tiene que ser la mejor. Francamente yo creo que estos comportamientos aparentemente
normales no creo que en el fondo lo sean tanto, y a la larga lo que me preocupa
es que mi hija se vuelva como él y sea perjudicial para ella.