17/8/15

Hola me llamo Aurora y me gustaría que este correo fuera público así como la respuesta que tenga a esta consulta, ya que creo que tanto lo que voy a decir como tus recomendaciones serán útiles para casos como el mío, que sé que serán  comunes a otras personas y podrán verse reconocidas en situaciones como la mía.
Me casé joven con un hombre al que conocí porque era novio de una amiga mía.
Por desgracia esa amiga falleció de una enfermedad degenerativa, y al tiempo, después de unos cinco años prácticamente sin vernos, coincidimos en una casa de amigos comunes. Empezamos a hablar, y de repente nos vimos paseando al amanecer por la playa. Todo fue rápido pero intenso, así que decidimos vivir juntos, Él tenía 40 años y yo 34, al año de estar conviviendo tuvimos a nuestra hija Carmen que ahora tiene diez años. Económicamente estamos bien porque trabajamos los dos y aparentemente somos una familia feliz. Y digo aparentemente porque el tiene un problema y es que persigue  la perfección por encima de todo. Al principio de convivir con él pensé que poco a poco podría cambiar y ser más tolerante con los pequeños errores que se cometen en la rutina diaria. Pero cual fue mi sorpresa, que no ha sido así, sino todo lo contrario, es como si estuviera pendiente de los errores que cometo para reprochármelos, y lo que hago bien como si le pasara desapercibido, no encuentro una palabra de halago en él., y sin embargo dice que me quiere mucho, yo no entiendo que clase de querer es ese, pero mi gran preocupación es mi hija a la que está empezando a inculcarle también el tema de un forma que la niña prácticamente no quiere salir, esta obsesionada con los deberes de clase y con las notas, porque él le dice que tiene que ser la mejor. Francamente yo creo que estos comportamientos aparentemente normales no creo que en el fondo lo sean tanto, y a la larga lo que me preocupa es que mi hija se vuelva como él y sea perjudicial para ella.   

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